Survivor Alaska

No sé de dónde me vino la idea, pero en las primeras horas del viaje ya lo tenía claro, este sería un viaje de “survival” …

De ahí la idea de votar todas las noches a alguien “fuera de la isla”, a alguien que el resto de compañeros-a creían no sobreviviría en Alaska.

Bueno, las fotos están aquí, si os queréis ahorrar el rollo.

Si lo pienso bien es claro que la idea vino dictada por la compañía del viaje. En especial la presencia de Arturo en el mismo … 🙂

¿Que por qué? Pues porque el auto-bautizado puto amo nos había planeado un viaje algo exigente. Vuelo tardío que nos pone en Anchorage a las 2 AM approx. Drive all night, como se dice por aquí, para llegar a Denali National Park, donde pasamos 9 horas metidos en un autobús.

Muy bonito, eso si …

Acabado esto: más coche, esta vez a Fairbanks y menos de 2 horas, gracias, pero con la complicación de que dormiríamos en una pobre tienda de campaña (las restricciones presupuestarias impuestas por el amo no dejaron que Efrén nos encontrase mejor alojamiento …) Esto último imprevisto, claro … todos esperábamos paredes, no cartón-piedra.

Despertamos tras el concierto de morsa dormitativa y la ducha de la mañana eran 2 minutos por $2, con monedas como en una máquina tragaperras. Chulo, ¿no?

Al día siguiente me quedo sin gasolina por gustarme con el 4×4 del Ford Explorer en una carretera con más bien poco tráfico. Tras hacer auto-stop y subirme en un camión, una RV y -finalmente- un turismo, encuentro al resto de la pandilla esperándome en la gasolinera (que no donde los dejé tirados) porque alguien les había proporcionado gasolina antes de que yo llegase.

Y yo con 5 galones bajo cada brazo, cargándolos en auto-stop suicida.

No os quiero ni contar cómo lo pase cuando vi que no estaban en la cuneta donde los esperaba, claro …

Acogida esa noche en Fairbanks de la familia que me había llevado al encuentro gasolineril de la pandilla. O sea, que nos ahorramos un hotel pero hemos perdido tiempo para la paliza de coche de mañana.

Conducción para volver al sur de Alaska (llegamos hasta el círculo polar ártico y nos dimos la vuelta en la aventura del día anterior) con viaje relámpago a Valdez con parada-escalada en glaciar incluido. Allí pierdo yo una compactflash de 64 MB, sin fotos, gracias a Dios.

Más conducción, otra vez por carretera de barro, dentro de St. Elias – Wrangell, y a mi se me bloquea la rodilla y no puedo andar durante 30 minutos. Los más angustiosos de mi vida desde un punto de vista físico.

Y por fin, tras noche en Youth Hostel de nuevo para ahorrar presupuesto, viaje en barco por los Fjords para ver un glaciar romper sobre el agua y causar el que pueda ser mayor espectáculo de naturaleza en acción que ninguno de nosotros hubiera visto.

El caso es que lo pasamos genial. Muy buen rollito ademas de inmejorable lugar para pasar unas mini-vacaciones impresionantes entre una naturaleza sorprendente y majestuosa.

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