No me habÃa dado nunca a mi “de mayor” por los juegos de mesa, pero he de reconocer que por unos dÃas he retomado una afición perdida gracias al Puerto Rico y la agradable compañÃa de César, Teresa, José Manuel, Arturo, Eva, Alberto y Juan Luis alrededor de los tableros.
En tan solo unas pocas partidas he recordado lo que de pequeño fueron momentos de emoción sentado delante de cartas y tableros de juegos como el del Misterio (versión “barata” del Cluedo), el consagrado Monopoly asà como clásicos venerables como ajedrez y backgammon.
El Mus no cuenta, y merece comentario a parte reservado para otro dÃa.
Lo que está claro es que, como en todo, lo que no se practica se olvida. El sentido de la estrategia lo debemos mantener en forma mediante pequeños ejercicios que nos permitan luego en nuestras vidas cotidianas llevar con mayor soltura los pequeños acertijos que se nos plantean lejos de tableros y mesas de juegos.