Life sometimes doesn’t give you what you want …

… it gives you what you need.

Llevo unos cuantos días pensando lo apropiada que es la expresión esta a lo que me acaba de pasar recientemente.

Resulta que yo quería vivir en SF, quería conocer la ciudad desde dentro. Patearme sus calles, visitar sus teatros, conocer a sus gentes. Llevaba 2 meses ya en ello, y creía haber encontrado una nueva fase a disfrutar en mi vida.

Pues bien, caprichos de por medio resulta que te quedas sin casa en susodicha ciudad. Casualidades infinitas, resulta que uno de tus mejores amigos con el que estás saliendo de una situación ridícula de mosqueos adolescentes va y se queda sin roomate. Put 2 and 2 together: you are now living under the same roof.

Y es asi que te das cuenta de lo importante y especial que la comunidad de gente y de sitios alrededor de la Universidad de Stanford habían sido para tu vida en los últimos años. Es así como te das cuenta de que los habías echado de menos mientras te dejabas enamorar por una de las ciudades mas encantadoras del mundo. Es asi que te das cuenta de que volver a transitar estas calles te huele a algo, algo que te molesta casi pensar pueda ser olor a hogar.

Pues eso. Gracias al destino estoy reencontrando un amigo. Ayudando en lo que puedo y siendo ayudado en lo que necesito. Apoyo es lo que se dan los amigos, ¿no? Muchas gracias por todo.

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